La cocina de las sensaciones

La cocina de las sensaciones

La cocina de las sensaciones: ¿de qué hablamos?

Comer no es solo una práctica que el ser humano hace para satisfacer la necesidad. Igual que ver, oler o palpar, existen sensaciones en el gusto. No es extraño decir, al llegar a un sitio, que una persona a tu lado huele como alguien a quien asocias a ese olor. Como es normal llegar a un sitio y decir que es como tal otro porque tienes un nítido recuerdo de lo que tu retina guardó. Y no será extraño, con la cocina de sensaciones, decir que este sabor te recuerda a aquel momento.

Lo mismo ocurre con a comida. Dando un paso más en la evolución de los sabores, lejos de hacer sabores extraños, las nuevas técnicas de cocina invitan a gestionar un nuevo elemento diferenciador: la cocina de las sensaciones.

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No se puede decir cocina fusión, ni cocina moderna, ni tampoco cocina con tintes de aquí o allí. La cocina, desde nuestro punto de vista, debe ser una cocina que transmita sensaciones y, basándonos en ese concepto y esa pretensión, alcanzable, hacemos nuestra carta y nuestras sugerencias. Centenas de sabores, unos nuevos y otros ya conocidos, productos típicos de la zona, de primera calidad, tratados con técnicas modernas que mejoran lo que parecía no podía ser mejorado.

Hoy lo que presentamos, de la mano de nuestro cocinero es una variante de la pizza: la de frutas. Un postre o un plato refrescante, lo que prefieras. ¿Una pizza de frutas?. Sí. Porque el mero hecho de nombrarlo así contradice lo que tenemos en nuestra mente como pizza; porque se trata de contrastar y destacar sabores inesperados que nos produzcan lo que hemos dicho antes: sensaciones. ¿Quién iba a decir que el melón con jamón podía ser un primer plato a aquellos que veían en la fruta solo un postre?

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